"Las personas se miden por la soledad que soportan,
y la mía es mi mayor capital"

CXXXII

Desde la guerra hablamos de la sangre
como de la saliva que pastosa
nos baila entre la lengua
como el sabor que todavía pesa y agobia
como la mancha imposible de limpiar de la moqueta

desde el cielo claman paz
pero aquí abajo aún nos apiñamos en trincheras
el águila viste de paloma
y cada racimo en su pico es una bomba de silencio:
manos que tapan la boca a las abuelas
tantas nietas que se tapan los oídos
y cierran los ojos ante el fuego

desde el campo lloran la mula y el burro

desde la sal la vida se retuerce y aunque nace
el daño echa raíces en su vientre

desde el daño nos hemos visto atada la garganta

desde la boca
todas nuestras voces están rotas